Leyenda del charro negro

Según algunas versiones, el Charro Negro era un joven originario de Jalisco. Provenía de una familia muy humilde que apenas tenía los medios para comer. Por ello, el chico sufría, pues añoraba una vida de lujos que jamás podría tener.

Así fue como decidió invocar al diablo para poder alcanzar sus objetivos. El demonio se apareció ante él y le ofreció todo el dinero que deseaba a cambio de su alma.

La ambición del muchacho lo cegó y aceptó el trato. De este modo, pudo comprar tierras, casas, vestir de manera elegante y rodearse de toda la abundancia y opulencia con las que siempre había soñado.

Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que el dinero no le trajo la felicidad. Se sentía vacío y quienes le rodeaban lo hacían por interés.

Arrepentido de la decisión que había tomado en su juventud, comenzó a llenar de cruces su hacienda y hasta construyó una capilla para mantener alejado al diablo. A pesar de sus intentos, no podía dormir debido a la angustia, por lo que en plena noche tomó una bolsa de monedas de oro, montó su caballo y huyó.

No obstante, el demonio podía encontrarlo en cualquier lugar, por lo que se apareció ante él y decidió tomar en ese mismo momento su vida.

A partir de ese momento fue condenado a vagar por los caminos, tratando de buscar a alguien que cometa su mismo error y así poder zafar de ser una eterna alma en pena.



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